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"Last Supper",
from the series "Before They Were Beatles", 2003-2004
Cibachrome print face mounted on plexiglas with aluminum back panel
48 x 152 inches (120 x 385 cm). Edition of 10. plus 1 AP
Editioned and produced in Spain, exclusively printed in Germany, Dusseldorf
Tim White's art
authenticates the painful search for truth through the ages. It is an
intentional "replica" of Leonardo's Last Supper, specifically, from
the point of view of the composition.
Tim White escapes inventive manipulations with the picture: he does
not reproduce or invert sections of it; he brings an entire new content
into the scene. While Leonardo used linear perspective to focus attention
on the painting's religious and dramatic center, the face of Jesus Christ,
the figure of Christ in Tim White's work is feminine, it is a teenage
girl and "the apostles" are young boys. Her presence is implying forgiveness.
Her face is the only one not repeated in the picture - each one of the
four boys appears in multiple roles at the Last Supper (are there different
suppers for every one of them?).
Tim White depicts the disciples as young boys in military ammunition
who just walked in from the battlefield. For them every day at war is
like facing God when eternity rises before them; they have become a
little battalion of life, a few persons flanked by the bullets. Like
many other artists, Tim White is fond of using the technique of appropriation
in his work. Associations are unavoidable - particularly, with Dali
and Warhol. In 1955, Salvador Dali stated that his "The Sacrament of
the Last Supper" (Oil, 66"x 105") was an "arithmetic and philosophical
cosmogony based on the paranoiac sublimity of the number twelve... the
pentagon contains microcosmic man: Christ"… Andy Warhol's last major
series of paintings, based on Leonardo Da Vinci's painting of Christ
and his Apostles at the Last Supper, are considered among Warhol's most
significant. Warhol used Leonardo's symbol of becoming and individuality
as a contrast for nihilism and lack of becoming in postmodern Western
society. Tim White accentuates his interpretation on individuality again,
but in the beginning of becoming, between childhood and maturity. Tim
White's concept is socially charged in a more sophisticated way and
more universal than Warhol's or, recently, Damian Hirst's. Artist Damien
Hirst has unveiled a religious work that used 13 ping pong balls and
spurted red wine to represent Leonardo Da Vinci's Last Supper. The 13
ping pong balls represented Jesus and his 12 disciples, and were suspended
over cascades of red wine; after Hirst abandoned the concept of using
blood because Hirst thought it "might congeal" (his continuous workout
on the subject is a portfolio of 13 posters "The Last Supper"). In Da
Vinci's Last Supper, seconds after Christ announced that one disciple
would betray him before sunrise, twelve have reacted to the news with
different degrees of anger and shock. Tim White did not seek to retain
a reference to this conceptual pattern. There is no strategic correspondence
between the original characters (disciples) and boy-soldiers; betrayal
is in the air, but not between the thirteen people at the table - they
were betrayed by the adult world, tricked into killing one another.
Their smiles are somewhat lost but calm, their tears swell like rain
displaying children's emotions. Looks of adoration and appreciation
are mingled with thoughts of what lies ahead and the difficulty of saying
goodbye…
from the catalogue "Tim White" published by Salamanca Domus
Atrium DA2, 2004
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"Last Supper" (La Última Cena),
de la serie Before They Were Beatles, 2003-2004
Cibachrome montado sobre metacrilato,
127 x 385 cm./ 48 x 152 in, edición de 10, 2004 + 1 ap
El arte de Tim White
corrobora la dolorosa búsqueda de la verdad a través de los tiempos.
Esta obra es una "réplica" deliberada de La Última Cena de Leonardo,
en concreto, desde el punto de vista de la composición.
Tim White evita realizar inventivas manipulaciones con el cuadro: no
reproduce o invierte partes del mismo, sino que incorpora un contenido
completamente nuevo a la escena.
Mientras que Leonardo utilizó una perspectiva lineal para dirigir la
atención hacia el religioso y dramático centro de la pintura, el rostro
de Jesucristo, la figura de Jesucristo en la obra de Tim White es femenina,
es una adolescente, y los "apóstoles" también son unos muchachos. La
presencia de la chica implica perdón. Su cara es la única que no se
repite en el cuadro, mientras que cada uno de los chicos aparece en
múltiples papeles en La Última Cena (¿Hay cenas diferentes para cada
uno de ellos?). Tim White representa a los discípulos como unos jóvenes
cargados de munición militar que acaban de salir del campo de batalla.
Para ellos, cada día que están en guerra es como enfrentarse a Dios,
cuando la eternidad se alza frente a ellos; se han convertido en un
pequeño batallón de vida, unas pocas personas flanqueadas por las balas.
Como muchos otros artistas, a Tim White le gusta emplear la técnica
de la apropiación en su trabajo. Las asociaciones son inevitables, en
especial con Dalí y Warhol. En 1955, Salvador Dalí afirmó que su obra
"El sacramento de la Última Cena" (óleo, 168 x 267 cm) era una "cosmogonía
aritmética y filosófica basada en la sublimación paranoica del número
doce... el pentágono contiene al hombre microcósmico: Jesucristo..."
La última serie de envergadura de cuadros de Andy Warhol, basada en
el cuadro de Leonardo Da Vinci de Jesucristo y sus Apóstoles en la Última
Cena se considera una de las más significativa de la producción de Warhol.
Warhol utilizó el símbolo de Leonardo de la llegada a la edad adulta
y de la individualidad en contraste con el nihilismo y la falta de madurez
de la sociedad occidental posmoderna.
De nuevo, Tim White acentúa en su interpretación la individualidad,
pero al inicio de la edad adulta, entre la infancia y la madurez. La
carga social del concepto de Tim White es más sofisticada y universal
que la de la obra de Warhol o, más recientemente, de Damian Hirst. El
artista Damien Hirst ha dado a conocer una obra religiosa en la que
se emplearon 13 pelotas de ping pong y chorros de vino tinto para representar
la Última Cena de Leonardo Da Vinci. Las 13 pelotas de ping pong representaban
a Jesús y sus 12 discípulos, y estaban suspendidas sobre unas cascadas
de vino tinto, después de que se descartara la sangre porque Hirst pensó
que "podría coagularse" (su continua investigación sobre el tema es
una carpeta de 13 pósteres de "La Última Cena").
En la obra de Da Vinci, segundos después de que Jesucristo anunciara
que uno de los discípulos le traicionaría antes de que amaneciera, doce
de ellos han reaccionado ante la noticia con diferentes grados de ira
y conmoción. Tim White no ha pretendido conservar una referencia a este
patrón conceptual. No existe una correspondencia estratégica entre los
personajes originales (los discípulos) y los niños-soldados; la traición
está en el aire, pero no entre las trece personas sentadas a la mesa,
sino que ellos han sido traicionados por el mundo adulto, engañados
para que se mataran entre sí. Sus sonrisas resultan en cierto modo desorientadas
pero serenas, sus lágrimas caen como lluvia mostrando emociones infantiles.
Las miradas de adoración y afecto se mezclan con pensamientos sobre
lo que les espera más adelante y la dificultad de decir adiós...
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