La Vida Genética de la Memoria
Max Henry
¿Cuál es la conexión entre la historia y la memoria y nuestro apego con sus hechos y reinterpretaciones de una generación a la próxima? Las anécdotas sirven para mantener vivo el hilo de familia y amigos aún después de la muerte. Memorizamos y volvemos a contar historias escuchadas durante la niñez y adolescencia fuera de los horrores de malos momentos pasados, divertidos por lo absurdo de situaciones inconcebibles e idiosincrasias aprendidas de un individuo que uno pueda tal vez sólo conocer por fotografías borrosas o de tradición verbal. ¿Cómo puede uno imaginarse a sí mismo como los transgresores de días oscuros mientras se vive en el momento? Heredando las características y emociones de su tradición familiar, un niño, tal vez telepáticamente (tal vez incluso genéticamente) recoge el estado emocional de leyendas ancestrales, absorbiendo los pensamientos y sentimientos predominantes de sus padres en su consciente. A través de historias, las imágenes que el niño pinta en su mente inmediata se filtran en una vicaria experiencia a la vez que el aparato sensor de la imaginación da peso emocional a la experiencia al tiempo presente de la historia. El niño se ubica en la situación, volviéndose el protagonista en una escena perdida extraída de la tradición familiar. ¿Hubo una decisión moral con la cual luchó y en base a cual actúo después, o fue la sobrevivencia el árbitro del acto en el momento?
La reciente serie de videos de Tim White, "Confesión", ofrece una meditación visual sobre la memoria y la postulación de que la memoria es quizá transferida genéticamente de generación a generación. Observamos a una joven protagonista (una sustitución para el artista mismo) en la soledad del momento actual, difundida con imágenes incongruentes de su aparente existencia bucólica vagando a través de áreas boscosas densamente profundas. Ella reflexiona retrospectivas intensamente imaginadas mientras se sienta a lo largo de un banco de un lago frondoso, yendo del momento presente a un "momento presente" imaginario y de vuelta una vez más. Una voz sobre monólogo apenas discernible emitida por la joven pre-adoloescente da monotonía en distancia y misterio a las imágenes sacadas de un sueño. En la superficie, algunas de las imágenes se relacionan con su sentido de culpa sobre un conflicto armado pero indican su confrontación con los resultados psicológicos después del trauma de una elevada sensación de combate.
Uno puede sentirse más vivo cuando se vive el momento de la supervivencia. Es la memoria pues, la que nos provee de las jugadas emocionales de las cuales partimos. White elige "documentar" la "realidad de la imaginación" en un escenario ambiguo que evoca el misterio de la naturaleza y las acciones contradictorias del hombre entre comunión religiosa con la santidad de todas las cosas vivientes y la profanación de una fuerza viviente que compromete nuestro balance psicológico y nuestro bienestar.
El filósofo francés Jean Baudrillard ha dicho que "la historia sobrevive su desaparición". Así que la pregunta aquí es, ¿heredan los niños los pecados de sus antepasados en casi el mismo modo en que uno puede adquirir las deudas pendientes de un padre fallecido? ¿Qué tan seguido la hora de jugar de un niño busca y luego mora en los no hechos de otros, en donde la historia familiar pudo haber ido a un lado o a otro?
La historial tangencial de White ofrece meditación en esos momentos de decisión en donde el resultado de un solo evento o de una serie de eventos de una generación anterior mantienen su poder en el día presente. La identidad moral de un individuo, su carácter y su forma de adaptarse a la trascendencia religiosa, así como la santidad de la vida y sus flaquezas nos enfrentan desde las inmemorables tumbas como capítulos escritos con el conocimiento retrospectivo.
MH: El conflicto interno de la protagonista de "Confesión" ¿indica un miedo a controlar el destino propio?
TSW:
Nunca pensé en mi héroe como alguien que tuviera conflicto interno. Al contrario, veo al personaje central como una persona integral y firme que es capaz de tomar decisiones por sí misma y lo suficientemente fuerte para tomar responsabilidad por otros. El único temor posible que ella podría tener es el miedo de no ser tan absoluta como ella podría o le gustaría ser. Hay cierto conocimiento en este estado mental que la hace segura. Siempre y cuando ella pueda controlar su destino, Confesión le presenta el punto final en un análisis teorético de realidad, si asumimos que hay una. La fascinación recae, yo pienso, en su inevitabilidad percibida.
MH: Cuando tú dices absoluto, ¿quieres decir el momento?
TSW:
Esto es importante definirlo. Siempre tratamos de encontrar esta sensación de perfección y unidad para sobreponerlo en decisiones futuras; ese algo estuvo en ti en cierto momento y quieres vivirlo de nuevo. Si es una energía correcta, entonces el momento puede transformarse en un monumento que extenderá su condición indefinidamente en el tiempo. Y esa es la característica interesante de las memorias, que al ser identificadas con un momento de tu vida en particular (si estas no son memorias heredadas) estos pueden extenderse en el tiempo y determinar la dirección en tu futuro.
MH: ¿Qué quieres decir con inevitabilidad percibida?
TSW:
Una predeterminación de eventos reconocida en el flujo de tiempo. Uso esta frase hablando de la libertad de elección y manipulación del destino de una forma sarcástica ya que es falaz por sí misma. Desde el punto de vista del universo no es necesario que entendamos su certidumbre para hjacer nuestros propios juegos de la mente.
MH: Tu toma larga fundada se abre con una luz débil en el interior de una iglesia. ¿Cuál es la proximidad de esta historia con la religión?
TSW:
La belleza de las catedrales es que ellas existen en algún lugar en un espacio paralelo, sobre nuestro parque de recreo, más allá de geografía y tiempo. Yo creo que es por eso que siempre permanecen tan personales y puras, fuera de las especificaciones de determinadas religiones. Para mí como artista era importante el no introducir una institución religiosa pero el mostrar un ambiente sagrado que alguna gente lleva con ella todo el tiempo y que algunos no pueden ver. Debe haber siempre un lugar en la vida de todos a donde uno voltea cuando sea que se quiera, como si estuviera restaurando valores de facto en su sistema.
MH: Por valores de facto, ¿quieres decir manteniendo moralidad? Si es así, ¿Estás diciendo que las instituciones religiosas sistematizan nuestro sentido de moralidad, por lo tanto convenciéndonos que sus doctrinas son un absoluto del que los individuos o la sociedad entera debe alejarse, solo para volver a sus principios fundamentales?
TSW:
La función de una institución es una clasificación y creación de reglas de comportamiento predeterminadas de un juego si lo quieres ver así. Esa es la definición de instituciones. Es ciertamente su deber el crear un absoluto o al menos convencernos de eso. La base de la múltiple interpretación de la moralidad y obligación humanas es que la verdad, así como la materia pura, no existe. Nosotros no lo aceptamos, pero muy en el fondo lo sabemos. Los principios fundamentales o valores de facto no son desarrollados por el individualismo y no se obtienen de una institución. Se heredan. Una vez más, al introducir la imagen de una catedral quise representar un templo y una religión dentro de nosotros mismos.
MH: Se dice frecuentemente que los niños cosecharán los beneficios o pagarán el precio de las decisiones de sus antepasados. ¿Cuál es el precio?
TSW:
No hay precio consciente si no quieres reconocer las ofensas de tus padres. Y aquí volvemos a la religión. Es una religión que desde su existencia primitiva se basaba en aceptación, negación, renuncia y suspenso. Las dudas sobre la conciencia son un resultado inevitable a la adquisición de más conocimiento obtenido por ti mismo o tomado de la leche de tu madre. Esa es la historia de la humanidad. Y los niños cargan memorias y culpas por lo que ellos no hicieron o cometieron.
MH: Conforme la historia se desarrolla en un lento y continuo lapso de tiempo, vemos que esta joven está en comunión con la naturaleza. ¿Eres tú como artista buscando una experiencia trascendental?
TSW:
Preferiría decir no buscando sino creando, lo cual es un sentimiento mucho más satisfactorio y presenta la inspiración misma, imponiendo el proceso artístico sobre los resultados. La metamorfosis de la joven regresando de nuestro propio mundo secular a las raíces primarias de la naturaleza sucedió de una forma muy orgánica cuando estaba terminando el filme.
MH: Pero, ¿no es el mero acto de crear una búsqueda de uno mismo? ¿No es lo primario el lugar de morada de lo sublime?
TSW:
Idealmente, sí. Pero no hay un "primario" unánime e universal. Es subjetivo.
MH: ¿Cuál es la falta de tus descendientes que te da esos sentimientos de pecado?
TSW:
Querrás decir antepasados, dependiendo claro, en como te posiciones en la línea del tiempo. Es cuestión de historia que toda la gente escribe como le place. Sin embargo, en un nivel más alto de comprensión no existe el tiempo. Me pregunto por qué la aparición física de Cristo tiene ese preciso apego con el tiempo numérico. Volviendo a tu pregunta tengo que decir tenemos que vivir faltas para tener sentimientos de pecado y la relevancia de hechos. Su evaluación ciertamente depende del momento geográfico, étnico e histórico. No hay aquí un "evento puro" por echo y la subjetividad siempre prevalece cuando se juzgan eventos. Somos sólo nosotros quienes tratamos ciertas instancias en el tiempo como críticas, en medio de millones de ocurrencias. Es la culpa el lado oscuro de la naturaleza humana, por decirlo así.
MH: Aún la aparición de Cristo, en la llamada segunda venida, siempre es proyectada por la Iglesia en una forma física, cuando de hecho es más como una zanahoria metafórica colgada para las masas. Una Epifanía: si Cristo apareciera ahora en cualquier día, sería crucificado de nuevo, primero con desilusión, luego desinformación, ridículo, y un eventual accidente trágico o suicidio.
TSW:
¡Eso es tan cierto! Estaba yo mismo pensando eso. Esa es la maravillosa realidad de nuestra vida. Pero por "aparición" quise decir es la historia ya escrita, evento dado y aceptado que nosotros muy improbablemente revisaremos. Lo que mencionas aquí, "zanahoria metafórica" es una simulación de la historia introduciendo eventos que nunca tomarán lugar y que reemplazan artificialmente la realidad y la actualidad con pseudo realidad. Cuando se supone que cierto acontecimiento ocurrirá, esto genera un vacío de anticipación incompleta. Esto lleva a su vez, a llenar ese espacio con energía destructiva. (Tal y como desilusión, desinformación, y una vasta variedad de eventos consecuentes.)
MH: ¿Por qué algunos niños se fascinan con lo indecoroso o macabro?
TSW:
Esto es en realidad un hecho cautivador Creo que la única explicación a eso es la misteriosa habilidad de vivir en un mundo imaginario tan característico de la mente verde, jugando en la línea entre el bien y el mal y en sus extremos con toda su impunidad y falta de realidad. El juego es una estrategia subconsciente aceptada por el niño la cual le da una ventaja tremenda sobre el comportamiento genérico para jugar con cualquier situación. Es otra forma de desaparición de la subjetividad. "la posibilidad de asumir papeles sin identificarse con ellos" (Sylvere Lotringer)
MH: ¿Puedes definir mente verde con más claridad?
TSW:
Creo que estoy siendo un poco poético aquí. Quise decir mente inmadura. Hablando nuevamente de la cual, creo que es un tiempo espeluznante en la vida de todos cuando puedes cometer maravillosos errores y utilizar este delirio belicoso en pequeñas porciones por el resto de tu vida. Volviendo a tu pregunta sobre juegos de niños,
Yo difiero con Jean Baudrillard, quien, teorizando en la categoría de niñez, concluyó que "la niñez no existe y que el niño es tal vez el único en saberlo." También "los niños no tienen un tipo de conciencia subjetiva, ellos tienen un tipo de presentimiento irónico objetivo que la categoría en la que ellos han sido colocados, no existe. Lo cual les permite en cualquier momento hacer uso de doble estrategia. No es psicología, es estrategia." (Jean Baudrillard – "Forget Baudrillard", Semiotext 1987.) No fue mero accidente que Lewis Carroll introdujo a Alicia a jugar sus juegos mentales.
Max Henry es escritor y director establecido en Nueva York
La conversación tomó lugar en varias ocasiones en Nueva York en el 2002